Tampoco es la primera vez que los augures oficiales yerran en sus previsiones poco agradables sobre el tiempo en Asturias. Suelen incluirlas en un paquete global que abarca toda la cornisa cantábrica y con frecuencia ocurre que mientras resultan acertadas para Galicia y Cantabria, carecen de validez práctica en el Principado. Pero el daño ya está hecho, en la medida que esos pronósticos puedan haber tenido efectos perjudiciales para la afluencia turística a la región. El carácter crónico del problema no debería llevar a que desde las instancias oficiales concernidas se desistiera de las acciones necesarias para resolverlo.
Otra clase de incómodos aires, los de la frustración, parecen haberse instalado en El Molinón, donde la nueva derrota del Sporting acentuó la melancolía propia de estas alturas del año. La situación del equipo, por fortuna, dista mucho de ser comparable con el deterioro de las instalaciones del estadio -las que ocupan los espectadores- consecuencia natural de su cuarto de siglo de vida, que hace indispensable y urgente, en este caso sí, una reparación a fondo.





