El objetivo, explicó el concejal José María Pérez, es facilitar la transición de los presos ante su salida definitiva del centro penitenciario. El programa está dirigido, principalmente, a aquellos reclusos que no cuentan con apoyos familiares y carecen de domicilio fijo. Así, durante sus permisos, podrán quedarse en este piso, que estará tutelado siempre por educadores sociales. En el piso se ofrecerán también, explicó Pérez en rueda de prensa, «recursos de carácter educativo». El objetivo de las tres partes implicadas, que «la reinserción social se produzca de la mayor manera posible».
Hasta ahora, el Ayuntamiento de Gijón, a través de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, ya venía colaborando con la Unidad Terapéutica aunque esta es la primera vez en que el proyecto se plasma con un convenio a tres bandas y se fija la disposición de una vivienda.
Según los planes que tenía la Consejería de Salud, el modelo de convenio se repetirá con la ciudad de Oviedo. Entre ambos domicilios, unos 30 toxicómanos se podrían ver beneficiados cada año, y evitar pasar sus permisos penitenciarios en hostales o pensiones, por ejemplo.
Según las cifras del año pasado, el 40% de los 275 pacientes atendidos en la Unidad de Coordinación de Drogas en Asturias procedían de la Unidad Terapéutica de Villabona. El perfil de los potenciales usuarios de la vivienda que se habilitará en Gijón es el de una persona de entre 30 y 31 años, principalmente hombre, que carece de un entorno familiar y de formación laboral y educativa. En el domicilio encontrará todos esos recursos.





