
En la jornada del 27 de mayo del presente año, fuera de toda previsión, el equipo femenino gijonés de hockey sobre patines elevó su techo, con un técnico, Fernando Sierra, de tono humilde y un sentido común privilegiado, y muchos rostros jóvenes. Seis meses y medio después, directivos, técnicos, jugadoras y patrocinador, acompañados por el director general de Deportes, Misael Fernández Porrón, y el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Gijón, José Ramón Tuero, se trasladaron ayer hasta Madrid.
Madrugón. Siete de la mañana. Los vehículos, dos furgonetas y un coche. En la agenda, una cita destacada y esperada: la recepción con doña Letizia. Un encuentro sólo conocido hace apenas un par de semanas. «Nos lo dijeron en el vestuario y no nos lo creíamos. Nunca se nos había pasado por la cabeza algo así y, mucho menos, con la Princesa de Asturias», confesaba, todavía emocionada, la internacional Natasha Lee en un alto durante el viaje de regreso a Gijón.
Las chicas de oro, magistralmente dirigidas por Sierra, son un ejemplo para muchos deportistas, aparte de haber conseguido la mayor gesta continental del deporte asturiano. Las peticiones que recibe la Princesa aumentan de forma constante: solicitudes de presidencias de honor de organismos o de congresos, amadrinamiento de banderas, audiencias privadas... Pero ayer hizo un hueco para interesarse, por ejemplo, de primera mano, por cómo se desarrolló el Campeonato de Europa y por cómo se las arreglan para compaginar los estudios con la práctica deportiva.
La audiencia, que tuvo lugar en uno de los salones de la Zarzuela, se prolongó por espacio de una media hora. Doña Letizia rompió el protocolo y las formalidades propias del acto. «Nos trató como si estuviéramos en casa, con mucho respeto, pero de forma muy coloquial», insistía Lee, que, como la mayoría de sus acompañantes, optó por el negro para su indumentaria. «No había ninguna indicación al respecto. Sólo que fuéramos elegantes y discretas. Pensamos en el rojo, pero... ¿Y si no nos dejaban entrar?», recordaba con simpatía la joven capitana gijonesa.
«Ser originales»
El grupo del Biesca puso la nota simpática al acto con la entrega de un doble presente. Fue después de romper las formalidades, superar la sesión fotográfica y reunirse en pequeños corrillos. «Nos preguntaron qué queríamos regalarle a la Princesa. Teníamos que ser originales. Pensamos en una camiseta para doña Letizia, pero no nos convenció», explicó Natasha.
La seguridad de la Zarzuela fue la primera que comprobó el contenido final de las dos cajas que portaban las jugadoras. En su interior, dos pares de patines, sticks y equipaciones personalizadas con los nombres de las infantas Leonor y Sofía. «Le hizo mucha ilusión, aunque, claro, nos explicó que todavía son demasiado pequeñas, pero que intentaría que aprendieran a patinar con ellos», añadió Lee, una de las encargadas de despejar la incógnita.






