El profesor salió inmediatamente del aula para intentar identificar al agresor, pero cuando llegó solo pudo ver a un grupo de chicos «que procedió a disgregarse por la planta baja de la Escuela», sin que le fuera posible adivinar cuál de ellos fue el autor de los hechos.
Ante la imposibilidad de los responsables del centro de identificar al encapuchado, el docente dio traslado de la denuncia a la Policía, a la que relató lo sucedido y entregó tanto el gancho metálico como un listado de los alumnos presentes en clase cuando ocurrieron los hechos. Igualmente, el incidente ha sido puesto en conocimiento del Vicerrectorado de Ordenación Académica.
Los sindicatos universitarios han lamentado los hechos, que consideraron «muy graves», y han criticado «la falta de seguridad que tienen los profesores mientras imparten clase». Han pedido igualmente a la dirección del centro y al Rectorado que actúe de forma clara para identificar al autor evitar «que este acto vandálico quede impune».





