
El motivo es que, debido a que los nuevos diques de protección son todavía rebasables por la mar durante los temporales, porque les falta ganar bastante altura para estar terminados, se teme que el oleaje pueda penetrar por el hueco que se abriera en el espaldón del dique Príncipe de Asturias y perjudicar la actividad en la terminal granelera, ya sea en las operaciones de descarga o simplemente en el almacenamiento y manipulación de materiales.
Tras abrir una brecha en el espaldón del dique Príncipe de Asturias, para facilitar el tránsito de camiones hacia y desde el terreno ganado a la mar en la mota uno, se había planteado la posibilidad de hacer otro hueco más al Este, desde el que mantener los vertidos terrestres durante la temporada invernal.
Al final, los técnicos decidieron esperar a abril, continuar en los próximos meses los vertidos marítimos, cuando las circunstancias atmosféricas lo permitan, y preparar la mayor cantidad de cajones posible (ya hay nueve en el fondeadero provisional).
Durante el invierno no es posible apurar siquiera los vertidos marítimos, para evitar que la mar se lleve la piedra. El trabajo de los gánguiles finaliza habitualmente cuando todavía quedan cuatro metros de profundidad, y a partir de ahí se realiza la aportación de materiales desde tierra, mediante camiones. Pues bien, durante los meses invernales el vertido marítimo se interrumpe a la cota menos diez, aproximadamente, porque a dicha profundidad la posibilidad de que la mar cause daños es escasa o, al menos, menor que si se alcanza una profundidad menor.
En todo caso, los trabajos continúan a tres turnos en varios puntos de las obras de construcción del 'superpuerto'.





