PROGRAMA.
Además, la cita se ha incrementado con invitados como el Instituto Aspen, el Museo del Apartheid, la Laboral, Universidad de Oviedo y el que fuera presidente de la Asociación Europea y Latinoamericana de cadenas de Televisión, Pedro González. El ministro de Cultura, César Antonio Molina, inaugurará hoy el Foro de forma oficial en una ceremonia que se celebrará a las 17.30 horas en el Teatro Palacio Valdés.
De momento, dos conceptos se abren paso entre los ponentes: diálogo y cooperación. En una expresión clara de Sheriff Mohei Eldin, director artístico de la Biblioteca de Alejandría, «la cooperación no es la única vía posible, pero sí la mejor entre los diferentes países».
Christopher Till, director del Museo del Apartheid de Sudáfrica, destacaba la oportunidad que representaba el G-8 Cultural «para conocer experiencias e intercambiar opiniones con diferentes compañeros de centros muy diferentes». El sudafricano expresó su confianza en poder estrechar la colaboración con centros como la Ópera de Sidney o el propio Niemeyer. Puso como ejemplo la próxima exposición que organizará su centro con motivo de los 90 años que Nelson Mandela cumplirá el próximo año. «Después de Johanesburgo podría ir a otros lugares del mundo», comentó.
Till aprovechó su presencia en España para conocer Bilbao y visitar el Museo Guggeheim, destacando su arquitectura «espectacular», y también Asturias, «dos zonas de España que desconocía».
Encantado con España se encontraba el egipcio Sheriff Mohei Eldin, director artístico de la Biblioteca de Alejandría, la más joven de las instituciones presentes, con apenas cinco años de vida. Ante los medios de comunicación presentes en Avilés explicó que la Biblioteca de Alejandría busca una doble comunicación: proyectar la cultura internacional hacia Egipto y también divulgar a todo el mundo la vitalidad cultural de su país. De ahí su interés en estrechar lazos de cooperación con los diferentes centros presentes. Eldin abre un amplio abanico de posibilidades, que van desde la música a la exhibición cinematográfica, exposiciones o producción teatral. Desde la Biblioteca de Alejandría se manifestó la posibilidad de cooperar con todos los centros, y también el Niemeyer. De hecho, comentó cómo la Biblioteca de Alejandría impulsa varios proyectos de cooperación internacional como un foro de compañías de teatro. «La cooperación no es la única vía posible, pero sí la mejor entre los países. La cultura implica comunicación entre las personas», aseguró. Entre sus posibles socios, el director artístico de la Biblioteca de Alejandría destacó las oportunidades que ofrecía el Centro Niemeyer. «España y Egipto tienen rasgos comunes, como una influencia islámica en su pasado. La cultura española es muy popular en Egipto. Los Centros Cervantes cuentan con un gran número de alumnos», citó como ejemplo.
Rachel Healy, directora artística de la Ópera de Sidney, subrayó, al igual que sus compañeros, el acierto que representaba la convocatoria del G-8 en Asturias y la posibilidad de «debate con otros profesionales y la posibilidad de colaborar juntos». La australiana destacó como posibles vías de cooperación la coproducción de espectáculos, incluyendo al Niemeyer entre sus posibles socios.





