
Aquel conglomerado de viejas casas, de chabolas, de destartalados talleres, de naves semiderruidas, que se extendía casi desde la avenida de Schulz hasta la calle de los Hermanos Felgueroso, y que era, en la práctica, casi intransitabble para los gijoneses, iba a sufrir una transformación total. Fue necesario llegar a acuerdos con decenas de propietarios y salvar la resistencia de los promotores que no veían claro, al menos al principio, el futuro residencial de aquel entorno tan deteriorado. Sogepsa hizo su trabajo. Hasta entonces, esta sociedad de gestión apenas había desarrollado operaciones de poca monta. El Llano era su consagración, su puesta de largo.
En medio de todo este escepticismo nacía el Centro Comercial Los Fresnos. El Ayuntamiento tenía claro que el nuevo conglomerado urbanístico necesitaba un elemento dinamizador que le diera vida y, a la vez, generara movimiento comercial en su entorno. Además, cuestión importante, era imprescindible crear recursos para completar la operación urbanística que se avecinaba. El grupo asturiano Mall asumió el reto. Diseñó y creó un centro comercial moderno, a pie de avenida, pero la inversión no fue rentable y acabó vendiendo el complejo a Vallehermoso en una operación que levantó una gran polvareda política.
El filial del Sporting
Muy cerca, no hacía muchos años, el Deportivo Gijón, filial del Sporting, jugaba sus partidos oficiales. Allí estaba el campo de Los Fresno, en honor a los hermanos que eran propietarios de esos terrenos antes de la Guerra Civil. Por entonces, en los años treinta, explotaban una gran ganadería que pasó a mejor vida con entrada del Frente Popular en la ciudad.
El campo de Los Fresno fue adquirido por el Oriamendi a principios de los años 40 del pasado siglo. El club no pudo afrontar la hipoteca y, ya en los años 50, fue comprado por el Sporting en tiempos de Tato Campomanes como presidente. Allí jugada la cantera, los jóvenes valores del Real Gijón y otros muchos aficionados que recuerdan aquella instalación deportiva con cariño. El césped era excelente, de un tamaño similar al de El Molinón. Al final, fue vendido para tapar uno de los mil problemas económicos más que endémicos del equipo rojiblanco. Todo el entorno, entonces, eran prados. Apenas unas casas estaban construidas el final de la calle de los Hermanos Fresno, en la actualidad la Argandona.
Mucho han cambiado las cosas. El Centro Comercial Los Fresnos es testigo de ello.





