
Fueyo exhortó ayer a los gijoneses, antes de utilizar el hisopo, a mantener las tradiciones navideñas más arraigadas en el país y la región, por encima de figuras de importación y gran aceptación comercial como Papá Noel. En ese sentido, felicitó iniciativas como la de EL COMERCIO de repartir figuras destinadas a formar un belén.
El inaugurado ayer es, evidentemente, especial, y combina monumentalidad con detallismo, aunque ambas palabras puedan parecer contrapuestas.
Según resaltó la presidenta de la Asociación Belenista de Gijón, Raquel García Vázquez, cerca de una decena de socios se afanaron desde el pasado 1 de diciembre, aunque aprovechan especialmente el puente de la Constitución y la Inmaculada, para reproducir en cerca de 25 metros cuadrados una escena de Galilea no sólo en tres dimensiones, sino también con los juegos de luces y sonidos necesarios para complementar la ambientación del nacimiento, la anunciación, la visita de los Magos...
Este año, la instalación del belén monumental fue más costosa que otras veces, indicó Raquel García, porque hubo que adquirir bastantes figuras nuevas a fin de adaptar su tamaño a las dimensiones del espacio disponible.
El Ayuntamiento, a través de la sociedad Teatro Jovellanos, colabora con los belenistas con el pago del alquiler de la capilla de San Lorenzo y una aportación adicional, 2.800 euros en total, además de apoyo logístico y personal, según destacó la directora de Teatro Jovellanos, Carmen Veiga.
El belén monumental de Gijón está sometido a frecuente peregrinar por distintas salas y la de este año obligará a dosificar el acceso de visitantes.
Los belenistas guardan el recuerdo de la antigua rula como ideal y, aunque la Autoridad Portuaria dedica esa sala a exposiciones propias, no hay razón aparente para que sea imposible incluir en su programación un lapso para montar el belén. No en vano, la Autoridad Portuaria de Gijón presume con razón de las buenas relaciones puerto-ciudad.





