S. V. G., de 41 años, natural de Huelva y con antecedentes policiales, manifestó no recordar nada de los hechos que se le imputaban y alegó en su declaración que estaba en tratamiento psicológico. Su novia, I. G. R, de 43 años y nacida en Badajoz, no quiso prestar testimonio en la Comisaría.
El 27 de febrero de 2004, un vecino de Gijón arrendó una vivienda de su propiedad, situada en La Calzada, por un periodo de un año. La pareja de inquilinos quiso abonar la totalidad del alquiler, que ascendía a 5.800 euros por los doce meses. A finales de marzo, una oficina inmobiliaria de Lugones recibió la llamada de un hombre que quería vender el mismo piso, por el que pedía 80.000 euros.
La venta del piso se anunció en los periódicos tres domingos del mes de abril. Una persona se interesó por la oferta y fue a ver la vivienda, acompañado por el agente comercial de la agencia. La pareja les mostró su 'hogar' con toda naturalidad y convencieron al potencial comprador, que inició los trámites para adquirir el piso. La inmobiliaria pidió informes al Registro de la Propiedad y habló con el presidente de la comunidad de vecinos. Al descubrir el engaño, informaron al verdadero dueño, defendido por el bufete Queipo y Riego abogados, que denunció los hechos en la Comisaría.





