
Un año más, la cita unía frente a la Casa Consistorial a cientos de personas, muchas de ellas acostumbradas a seguir las campanadas por televisión pero que por un año decidieron hacer frente al frío y festejar 'en directo' el Año Nuevo. Era el caso de la joven María José Menéndez, que acudía con sus amigas, por primera vez, a una cita de estas características. «Mañana igual me muero de pulmonía, pero la verdad es que me lo paso mejor aquí que viéndolas en casa con la familia», reía.
«Subir a Primera ya»
Había sitio para todos. Grupos de jóvenes, familias, locales y foráneos. Entre los debutantes se encontraban Aboudou Teno y su mujer, dos senegaleses que llegaron precisamente en 2007 a la ciudad. «Esto es genial, me encanta», señalaba Aboudou. Entre sus deseos, un clásico: «Lo primero es que haya salud, es lo más importante». Otros preferían apuntarse directamente a la euforia futbolística y simplemente pedían «que subamos ya de una vez a Primera». También había quien, como Miguel Ángel Cuesta, se conformaba con haber podido alejarse «del barullo de Madrid» y disfrutar con su familia de la Nochevieja en su Gijón natal.
A medida que pasaban los minutos, la plaza Mayor iba abarrotándose de serpentinas, matasuegras y gorros de cartón, a la espera de tomar las doce uvas. «Solo quedan ocho minutos para 2008», avisaban por megafonía. Cuando llegaron las doce el jolgorio se hizo silencio por unos segundos para escuchar, y 'digerir' las campanadas. Después, como siempre, tocaban los besos y descorchar más sidra. La plaza se iluminaba con un 'Feliz 2008' y, a coro, recibía al Año Nuevo al ritmo del 'Gijón del alma'. Después Shakira dio paso a una fiesta que duró ya hasta las dos.






