
En el largo historial de proyectos fallidos que tuvieron al Marítimo en el punto de mira destaca la iniciativa para transformar el edificio histórico, propuesto recientemente para su catalogación, como complejo hostelero orientado al disfrute de la tercera edad. Una especie de 'resort' de lujo con 60 habitaciones donde los mayores podrían desde sumergirse en aguas termales a dar clases de cocina o de risoterapia. Detrás de la idea estaba el cura vasco Luis Lezama, todo un personaje que además de ejercer su vocación sacerdotal es periodista y ha creado de la nada un emporio hostelero, que incluye la Taberna del Alabardero, cuyos negocios facturan 15 millones de euros al año en España y el extranjero.
Lezama llegó a visitar el Marítimo junto con el superior de San Juan de Dios y se entusiasmó con el potencial del centro. Todo se frustró cuando este atípico cura que dio de comer al Rey de España y al difunto Papa Juan Pablo II volvió a su parroquia de Madrid para centrarse en la vida pastoral.





