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GIJÓN
La privilegiada parcela de El Rinconín pudo cambiar de uso en los últimos años
04.01.08 -

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La privilegiada parcela de El Rinconín pudo cambiar de uso en los últimos años
ALA ESTE. En primer término, los terrenos donde se construirá el nuevo edificio. / LUIS SEVILLA
La parcela de El Rinconín donde se alza el Sanatorio Marítimo desde hace más de sesenta años es una de las de mayor atractivo urbanístico de Gijón. «Antes esto estaba alejado de todo, pero ahora la ciudad nos está absorbiendo», indica el director. Esa circunstancia es la responsable de que a lo largo de los últimos años los Hermanos de San Juan de Dios, la orden religiosa que gestiona el centro residencial para discapacitados, haya recibido suculentas ofertas económicas de grupos empresariales interesados en adquirir sus terrenos para intentar poner en marcha procesos recalificatorios en ellos. Según ha podido saber EL COMERCIO, algunas de esas sumas realmente mareantes que se llegaron a ofrecer rondaban entre los 3.000 y 4.000 millones de las antiguas pesetas, e incluían la negociación de suelo para el traslado de los residentes con discapacidad intelectual a otros puntos de la ciudad. La vorágine tentadora llegó a sus cotas más altas cuando Orenes-Franco negociaba la instalación de un casino-balneario en la Ería del Piles.

En el largo historial de proyectos fallidos que tuvieron al Marítimo en el punto de mira destaca la iniciativa para transformar el edificio histórico, propuesto recientemente para su catalogación, como complejo hostelero orientado al disfrute de la tercera edad. Una especie de 'resort' de lujo con 60 habitaciones donde los mayores podrían desde sumergirse en aguas termales a dar clases de cocina o de risoterapia. Detrás de la idea estaba el cura vasco Luis Lezama, todo un personaje que además de ejercer su vocación sacerdotal es periodista y ha creado de la nada un emporio hostelero, que incluye la Taberna del Alabardero, cuyos negocios facturan 15 millones de euros al año en España y el extranjero.

Lezama llegó a visitar el Marítimo junto con el superior de San Juan de Dios y se entusiasmó con el potencial del centro. Todo se frustró cuando este atípico cura que dio de comer al Rey de España y al difunto Papa Juan Pablo II volvió a su parroquia de Madrid para centrarse en la vida pastoral.

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