
-¿Cómo empieza en el mundo de la pintura?
-Siempre me gustó hacer cosas, pero es algo que me viene de familia, mi madre es muy creativa. Yo decidí dedicarme al arte a finales de los años 70, cuando estudiaba en Oviedo. Y es algo que se va enraizando en ti, el construir en torno a ti todo un mundo paralelo, alimentado del real.
-¿Qué expresan sus obras?
-En las cosas que hago procuro ante todo que estén vivas y sean sinceras, se fundamentan en la vida misma.
-¿Qué dicen los críticos de sus obras?
-Alfonso Palacio destaca de ellas: La necesidad que tiene el ser humano de sintonizar con el mundo que le rodea, de reconocerse y desplegarse en él, consciente como es el artista de que de la naturaleza venimos y a ella volvemos tras desaparecer. De ahí que prevalezca siempre en su actitud hacia el fenómeno de la creación, un intento no tanto de comprender o racionalizar las cosas, sino más bien de fusionarse o armonizarse con ellas.
-¿En qué proyectos está trabajando en la actualidad?
-Ahora, estoy haciendo trabajos de video con materia viva, que es la alianza que mantenemos Ernesto García y yo. También estoy ejecutando un proyecto para un puente en Vegadeo, es un gran friso de acero pintado de 27m de largo pero sobre todo sigo trabajando en mi estudio.
-¿Ha renunciado a algo para poder pintar?
-Sí, se dejan muchas cosas por el placer de tener el tiempo suficiente para poder trabajar, el comercio de arte es muy difícil. Yo me dedico sólo al arte, siempre creí que era lo que debía de hacer.





