
En 1986, cuando la factoría aún era conocida como Ensidesa, entró a formar parte de la ejecutiva de la sección sindical de Unión General de Trabajadores (UGT) y desde entonces no ha dejado de trabajar en favor del reconocimiento y la defensa de los derechos de los trabajadores. Desde enero del 2000 es el secretario general de la sección sindical de Arcelor-Mittal, también es secretario general de la unión comarcal de la UGT de Gijón y miembro del comité europeo de Arcelor-Mittal, así como del comité restringido.
-¿Qué significado tiene para usted y para su sindicato la concesión de la medalla de plata de la ciudad?
-Es el reconocimiento a los compromisos que tenemos con la administración local y otros actores sociales para fomentar el empleo, facilitar el acceso a la vivienda y mejorar, en general, el entorno social. Respecto a mí, la UGT no se puede reducir a un individuo. Es un equipo por lo que no se puede tomar como un logro personal.
-Asturias es la provincia con la mayor tasa de afiliados a un sindicato de España...
-Es cierto. En nuestra región hay un arraigo importante. Había un gran espíritu de lucha y afiliación.
-¿Sigue vivo ese espíritu?
-Los tiempos han cambiado. Ahora lo primero es la negociación y si ésta no funciona, se recurre a la presión. Antes era al revés, pero hemos evolucionado. Aunque no queremos perder los sistemas tradicionales de presión. Es importante que no parezca que estamos dormidos, por lo que si el diálogo no funciona...
Concertación social
-Con la firma del acuerdo de concertación social hace ocho días parece que sí triunfó el diálogo ¿Qué opinión le merece este pacto?
-Los agentes sociales, es decir, los sindicatos y la federación de empresarios asturianos, han dado una lección de responsabilidad a ciertos políticos de esta región. Es una lástima que en el campo político primen los intereses particulares sobre el general. Es el caso de los presupuestos regionales. Estamos sin ellos por el capricho de unos pocos. Pero lo van a pagar en las elecciones de marzo porque los ciudadanos no son tontos.
-¿Cree que estamos en un momento en el que ya se critica hasta lo que no es criticable?
-Hoy en día se critica por criticar Hay mucho alcalde de caleya. Desde la instauración de la democracia el panorama ha cambiado muchísimo. Si los que fallecieron cuando estaba Franco levantaran la cabeza no conocerían la ciudad. Dicen que está mal pero no es cierto. Critican la ampliación del puerto, la Zalia, hasta el Muro. Recuerdo las críticas de IU y el PP por la venta de Mareo para salvar al Sporting, y al año siguiente salió una candidata suya con una camiseta del equipo.
-Desde que Mittal compró Arcelor, ¿qué ha cambiado?
-No hay muchas diferencias entre una etapa y la otra. Hay una cultura que ha ido evolucionando pero todavía existen una relaciones laborales fluidas y un dialogo social que esperemos que continue así mucho tiempo.
-¿Y desde que usted empezó a trabajar en la siderúrgica hace ya 34 años?
-Cuando yo entré se llamaba Uninsa, después fue Ensidesa y más tarde Corporación Siderúrgica Integral (CSI). Luego vino la época de Aceralia, Arcelor y finalmente Arcelor-Mittal. Esperemos que la lista se cierre aquí. Hace 34 años éramos 8.000 trabajadores sólo en la factoría de Gijón. Ahora son 3.300. Las nuevas tecnologías van supliendo la mano de obra y ahora hay más producción con menos trabajadores. En ese sentido sí que ha cambiado mucho.
-Desde hace 20 años, la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA) de UGT ha ganado siempre las elecciones sindicales en las factorías de Arcelor-Mittal...
-En los últimos siete procesos seguimos siendo la primera fuerza sindical dentro de la siderurgia, mejorando los resultados de los últimos cuatro años. Los trabajadores siguen depositando la confianza en nosotros.
-¿Ha cambiado la captación de afiliados en los últimos tiempos?
-Hay otros sectores emergentes como el sector servicios. En UGT estamos creciendo en números de afiliados.
-Hábleme de su jefe, Justo Rodríguez...
-En UGT no tenemos jefes. Él es un compañero con responsabilidades. Nací a nivel sindical con él en el 86 y desde entonces hemos trabajado mano a mano. Es el mejor sindicalista que hubo en esta región desde la instauración de la democracia.





