
La falta de camas disponibles y la consiguiente sobreocupación del hospital ha llevado a la gerencia a limitar el ritmo y frecuencia de sus quirófanos. «He pedido que se centren en las intervenciones programadas que sean prioritarias y que pasen a cirugía mayor ambulatoria todas las operaciones posibles». La medida se mantendrá activa hasta tanto la normalidad vuelva a las plantas de hospitalización de Cabueñes, donde ayer había 122 camas supletorias y 79 habitaciones convertidas en triples. Este nivel de ocupación supone un nuevo récord, ya que indica que el hospital tiene ingresados a un 30% más de pacientes. En total, a primera hora de la mañana de ayer había 535 personas hospitalizadas, 114 por encima de la capacidad máxima de ingreso de Cabueñes.
Martínez Cossent lamentaba el sobreaforo que desde hace algunos días afecta al hospital gijonés y que ha disparado las quejas y las críticas de los afectados, tanto de los pacientes ingresados, como de aquellos que estos días acuden a urgencias, un servicio que sufre especialmente el colapso. «Hacemos todo lo posible para evitarlo, pero tenemos que atender a todos los pacientes que acuden al hospital», matizó el gerente.
Urgencias, colapsadas
La situación fue especialmente tensa en Urgencias, por donde el martes pasaron 312 personas. «Más de 50 pacientes que habían llegado a lo largo de la tarde no pudieron ser vistos hasta bien entrada la noche», reconocía unos de los médicos del servicio. Desde la Junta de Personal de Cabueñes la valoración de lo ocurrido fue ciertamente crítica. Eso, a pesar de la contratación de refuerzos que la gerencia cifró en un total de 47 personas (24 enfermeras, 18 auxiliares, tres celadores, un técnico de rayos y una limpiadora). «Los refuerzos van rotando por las plantas y son insuficientes para atender el brutal sobreaforo que afecta a todo el hospital», aseguraban Chelo Llaneza, de CC OO.
Ayer, precisamente, los sindicatos de Cabueñes se reunieron con la gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa) para exigir un incremento de plantilla. El encuentro tuvo lugar en Oviedo y contó con la presencia, no anunciada, del director de Cabueñes. «Que estuviera Cossent fue una auténtica encerrona», indicaron los representantes sindicales. Lo cierto es que la reunión empezó mal y acabó peor, ya que no hubo acuerdo ni acercamiento alguno. «Sólo tuvo buenas palabras», coincidieron en señalar los miembros de la Junta de Personal al referirse a la gerente del Sespa. «La situación del hospital es una auténtica locura y los gestores siguen sin querer verlo», protestaron. La solución propuesta por el Sespa pasa «por cambios organizativos. Siguen en la inopia», señalaron los miembros de la Junta que celebrarán la próxima semana una asamblea para acordar nuevas acciones de protesta.





