La educación afectivo-sexual responsable y moderna (y no el 'Yo amo a Laura' ridículo y extemporáneo), el uso del preservativo como reservóreo del impacto de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados que han sufrido un repunte en estos años, la utilización de la píldora del día después, el derecho al aborto libre y gratuito, la libertad de elegir opción sexual y su equiparación en derechos civiles, la educación en valores democráticos y la no obligatoriedad de la materia de Religión son derechos democráticos que no pueden esperar en un país que es laico por decisión democrática y que tiene claramente separados los espacios de la Iglesia y el Estado.
Cierto es también que las Iglesia se sostiene aún en demasía con fondos públicos y debe acostumbrarse a sostenerse con su ingente capital y con las aportaciones de los creyentes que deben convertirse en sostenedores natos de sus servicios. Cierto es que su emisora de radio (que ha practicado el 'guerracivilismo' sin balas) raya la inconstitucionalidad y el delito y que los conciertos educativos no están cumpliendo función social alguna, en un país que necesita la incorporación de muchos miles de menores en dificultad. Cierto es que con haber iniciado una batalla fuerte, el Gobierno de Zapatero se ha quedado a medio camino en la conquista definitiva del laicismo social y democrático y que ciertos gestos como el nombramiento de embajador ante la Santa Sede en la figura de Paco Vázquez (el mejor alcalde del PP que ha tenido el PSOE), la tibieza de la actitud de Bono, los comentarios inoportunos de Felipe González y hasta la pose recatada de la vicepresidenta, mantilla en ristre, no han servido para acallar a una curia de la peor y más rancia ralea que no se conocía en este país desde los años del nacional-catolicismo.
¿De qué familia hablan? ¿Qué educación sexual plantean que responda a los tiempos actuales? ¿Qué valores quieren que transmitamos a las generaciones que se educan? ¿Qué dicen cuando hablan de la pederastia y los abusos sexuales? Si algún día la Iglesia española tiene que pagar por todos los abusos sexuales cometidos sobre los menores que ha educado, no tendrá patrimonio suficiente para asumir las indemnizaciones a las que tendrá que hacer frente. ¿Qué voto pobreza han hecho? Y, sobre todo, en estos días, ¿donde está la Iglesia de los pobres, la Iglesia de base? ¿Qué se hizo de los movimientos cristianos de liberación? Una Iglesia comprometida con los pobres, con las putas, con los homosexuales, con los jóvenes, con las madres solteras, con los toxicómanos ¿Sólo al Padre Ángel le parece una monstruosidad lo que dicen Rouco y Cañizares? ¿Es que el voto de obediencia convierte a cristianos activos y comprometidos en genuflexos ante sus autoridades?
¿Manifiéstese también la Iglesia de los diferentes, ostia!





