
Si bien reconoció que el proyecto hostelero está en estos momentos «un poco olvidado», ya que el futuro de la finca de La Corolla continúa en manos de los tribunales -en concreto está pendiente de un fallo del Tribunal Supremo-, García Vallina también admitió que «aún no existe una decisión definitiva tomada» respecto al equipamiento. Si finalmente se malogra el negocio hostelero se edificarán chalés.
«La finca Buenavista está parada», señaló el empresario, quien lamentó que el Ayuntamiento «no se haya atrevido» a conceder la licencia de actividad, solicitada desde el año 2000, por la presión de la plataforma vecinal bautizada como Carelco. Esta agrupación de afectados se opuso desde el principio al complejo hostelero aduciendo que éste incumplía la ley En su batalla contra el gran restaurante han mediado algunos de los mejores bufetes, que han estudiado cada párrafo de las escrituras y el proyecto para frenar su puesta en marcha.
El viejo caserón ha pasado por numerosas vicisitudes en todos estos años en el dique seco. Quizás la más llamativa fue el grave incendio que sufrió en febrero de 2003, que lo destruyó y cuyas secuelas son en la actualidad aún patentes.
El proyecto de TSK en suspenso contemplaba salones para bodas y banquetes con música en directo y capacidad para 900 personas, una aforo de comensales que superaba incluso a Las Delicias.
Junto a proyectos hosteleros que llevan tiempo bloqueados en los tribunales, se encuentran en Somió otros que parece que están a punto de escribir sus últimos capítulos. Es el caso de El Cañaveral, un referente de los banquetes de boda en la década de los sesenta y setenta en la parroquia, que tras una breve apertura durante el pasado verano como merendero podría ser sustituido a no mucho tardar por viviendas unifamiliares. Al menos ese es el convencimiento que tienen los hosteleros de la zona.





