-¿Qué tal?
-¿Pues anda que tú!
-O sea, que estás bien.
-¿A ti qué cojones te importará?
-Es que me contaron que sufriste un ataque de lumbago y que habías ido al médico.
-¿Irióla! Esti menda no ye como esos vieyos que atasquen ambulatorios y hospitales por un quítame allá un catarrucu. Yo cúrome a base de sidra, galipote, oricios... y, como mucho, una aspirina de vez en cuando.
-Estás hecho un chaval -osó intervenir otro contertulio. Tras fulminarlo con la mirada, Nolo hizo lo propio con el verbo:
-Desatraca, que me estás rozando el casu de la paciencia. Y a ver cuándo coño ponen en esta sidrería el cartel de 'Prohibidos los juegos de pelota'.
-Hay que ver el carácter tan avinagrau que traes hoy, jodío- terció un nuevo parroquiano.
-Mejor ye tenélu avinagrau que no estar aviagrau como tú, que te fartuques de pastilles de eses pa levantar el merucu...
La cosa no degeneró en rifirrafe verbal porque en aquel momento se inició una ronda de sidra que calmó los ánimos. Nolo en concreto se tomó un par de culinos tamaño escultura de Botero que transformaron su personalidad de Mr. Hyde en Dr. Jekyll:
-Tenéis que perdonáme, amiguinos, pero ye que hoy agarré un cabreo casi tan grande como los de Izquierda Unida cuando perdieron el chollu del Gobiernín, sólo que a mi pasóseme mucho antes.
»El casu fue que'l mi nietu mayor empeñóse en hipotecar el futuro con una hipoteca en vez de alquilar un pisín hasta que les coses mejoren. Ye una hipoteca que quita el hipu a base de intereses durante 30 años.
»Pero, bueno, yo vengo aquí a echar unes rises con vosotros y no a contavos penes. Como aconsejaba alguien casi tan listu como yo, no cuentes desgracies propies a los amigos... ¿qué los divierta la drema que los riopa!





