JORGE MARTÍNEZ ETCHEGOYEN
AFICIONADO AL CÓMIC Y TRABAJA EN UNA TIENDA ESPECIALIZADA

-¿La sociedad infravalora el cómic?
-Hay cierto desconocimiento. En los últimos años ha ido remontando su imagen gracias al cine.
-¿En qué ha contribuido?
-Es por la huelga de los guionistas. Sirve para que la gente se entere de que el cómic ya no está en la época del tebeo. No es sólo para niños.
-Trata temas relevantes.
-Es el caso de Maús o de Persépolis. Ambos han contribuido a cambiar la percepción general. Se basan en el Holocausto y en la situación de la mujer en Oriente Próximo.
-¿Cuáles son los argumentos más habituales?
-De todo. Desde los míticos superhéroes que hacen el bien, al Blueberry, los bélicos, los futuristas o los de vampiros.
-¿Por qué prefiere el cómic al libro convencional?.
-Tiene una mayor entrada visual, te plantea la situación tal cual como es y da más fuerza a la narración. La propia imagen es un forma de relato. Influye todo: los planos, la situación, la descripción del lugar.
-¿Los autores son artistas?.
-Hay dos figuras: la del guionista y la del diseñador. En algunos casos ambos coinciden. Es fundamental la sinergia entre ambos. Y, sí. Algunos están reconocidos como verdaderos artistas. Están en Francia y Estados Unidos, por lo general.
-Los cómics no son baratos.
-Cuestan un dinero, pero un libro sale más caro. Una edición buena te sale por 20 o 30 euros y depende de lo que lo disfrutes.
-Dicen que este mundo es de 'frikis'. ¿Se sienten reconocidos en tal definición?
-Hay de todo, pero los amantes de los cómics no son tan raros como antaño. Hombre, si nos reunimos unos cuantos, la conversación puede tener un punto 'friki', sobre todo si lo escucha un profano.





