Por fortuna está muy lejana en España esa constante histórica. Un proverbio africano aconseja no blasfemar contra Dios por haber creado el tigre, sino agradecer que no le haya dado alas. Todo depende del punto de vista y la verdad es que se están exagerando las penurias que sufrirán algunos, o sea, lo de siempre, con notable anticipación. Somos deficitarios de optimismo. Abundan los compatriotas a los que si les dicen «qué buen día hace hoy», te responden eso de «ya lo pagaremos».
Hay que apuntarse a la tesis de Solbes, que niega que hay crisis y rechaza tomar medidas contra la inflación, pero tampoco hay que echar en saco roto la predicción de Almunia, que advierte que habrá menos crecimiento por las turbulencias de los mercados financieros. Son dos personas sensatas y ninguno habla por hablar. En estos casos siempre hay que quedarse con la tesis que más nos convenga. Lo que sea sonará. Sobre todo si la economía explota.





