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AL AIRE
Fragancias
14.01.08 -

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PARA lavar la mala conciencia parece obvio que antes es preciso tener conciencia. No es mi caso, de manera que no aprecien ustedes pretensión de lavamiento en el hecho de que hoy manifieste la alegría que me produjo el hacerme con un libro de Adolfo Bioy Casares que lleva el sugerente título 'De jardines ajenos', en el que el escritor argentino se limita a ofrecer una amplia selección de comentarios de otros autores y de gente de la calle. Hace bueno un principio que es también una de mis pautas de comportamiento laboral:

«Cuando se roba a uno sólo es plagio. Cuando se roba a muchos es un trabajo de investigación».

Pues eso. Así que, sin pudor ni rubor, uno a la falta de conciencia la carencia de abuela y me adhiero a la táctica del colega Bioy Casares por mor de adentrarme también en jardínes ajenos y aprehender para los lectores las fragancias de algunas flores:

«Gracias a recientes descubrimientos se ha podido por fin averiguar la verdadera utilidad del cerebro de la mayoría de las personas: sirve para evitar las terribles corrientes de aire que se producirían de oreja a oreja».

«En ocasión de que un grupo de escritores fueran a pedirle dinero a Enrique Larreta para la Casa del Escritor, se encontraron con esta respuesta: 'No puedo dar nada. Soy pobre. Todo el dinero es de mi mujer. Pero se me ocurre una gran idea. Ustedes piden para mí el premio Nobel. Si lo obtengo, les daré todo el importe del mismo'».

«Resulta casi imposible llevar a través de un gentío la llama de la verdad sin chamuscar aquí y allá alguna barba».

«Era tan sucio que cuando un perro lo lamía era inevitable pensar que lo estaba limpiando».

«Para precocidad la de aquel niño de cuatro años que se fugó con la muñeca de su hermanita».

«El hecho de que la mayoría de apariciones milagrosas se den entre gente que ya creía, debe de ser por falta de organización celestial».

«El humor procede de la amargura. En el Paraíso no hay humorismo».

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