El servicio de la compañía, controlada por el grupo español Marsans, comenzó ayer a normalizarse tras las suspensiones de vuelos por conflictos sindicales que en los últimos dos días desencadenaron incidentes y protestas de pasajeros. Sin embargo, continuaban los retrasos para el despegue de los aviones del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el mayor de Argentina, donde las demoras y suspensiones derivaron este fin de semana en la furia de pasajeros que destrozaron instalaciones del sector de atención de Aerolíneas y agredieron al portavoz de la firma.
En este escenario, algunos destrozaron las puertas de las oficinas de la empresa, varios permanecían en el suelo abrazados a sus maletas, mientras otros aprovechaban que el personal de la compañía se había retirado para utilizar los teléfonos de los mostradores.





