
LA MUESTRA
Promocionada por la caja de ahorros Kutxa, la exposición rinde un tributo a los cien años del nacimiento del genial escritor belga Hergé. Las historias del reportero y su incansable mascota Milú están repletas de guiños a la ciencia y de proyectos futuros. Como «un visionario» define Chema Hernández, responsable de la muestra, al creador de Tintín. Sus viajes espaciales y su visita a la luna sucedieron antes del 20 de julio de 1969.
El desierto que creó en su imaginación y plasmó en sus diseños no era demasiado diferente al que pisaría Neil Amstrong. Erró en lo de las estalactitas. Y el porqué de tal equivocación lo entenderán los escolares que visiten la exposición.
También disfrutarán de talleres. En ellos aprenderán a crear e interpretar un reloj de sol, similar al que usaban los incas que Haddock define como «chiflados». También fabricarán un cohete a propulsión: cartón, agua y un ingrediente sorpresa harán que la nave sobrevuele los cielos ovetenses. Hernández garantiza el resultado.
Los paneles descriptivos están traducidos al asturiano, y el capitán Haddock deja caer sus exabruptos en bable y en castellano. «Un paso más para la normalización de la lengua», celebra el concejal de Cultura ovetense, José Suárez Arias-Cachero. Tornasol le contesta en ambas lenguas. Y así, entiende por qué no puede tomar su whisky, que se convierte en pequeñas bolitas cuando dejan la gravedad terrestre.
A la derecha están las tiras del cómic en el que aparecen las secuencias; a la izquierda, las explicaciones. Las introduce Tintín, que evoca sus expediciones alrededor del mundo. Para amenizar e ilustrar la muestra hay cartas de navegación, escafandras, sextantes. Los ha cedido el Museo Marítimo de Luanco especialmente para la ocasión.
Los visitantes, amantes del personaje o profanos en su mundo, podrán también contemplar una colección de meteoritos. Uno de ellos está al alcance de la mano. Por el hueco de una vitrina cualquiera puede meter la mano y tocar su estructura, valorar su textura y comprobar la temperatura que alcanza. «No hay riesgo de robos», afirma el responsable de la muestra. A pesar de sus reducidas dimensiones pesa siete kilos.
La muestra conmemora un centenario, el del nacimiento de Hergé. Sin embargo, llega a Oviedo con un poco de retraso. El homenajeado nació en 1907, pero la exposición inició su andadura en el País Vasco y para su llegada a Oviedo el aniversario ya ha pasado. Desde su Bruselas natal el creador del periodista de flequillo disparado vivió la ocupación nazi. La situación política en su país influyó de manera especialmente relevante en su obra. Tuvo que dejar a un lado la actualidad y desarrollar el intelecto para desplazar sus tramas a lugares legendarios y espacios de fantasía. En el camino no dejó de lado su pasión por la ciencia y los experimentos. Como el de la máquina de ultrasonidos. O sus alargados cohetes especiales.






