
Fuentes de la Gestión de Rehabilitación Acuática, S. L., que así es como se llama la empresa gijonesa que lleva esa concesión, explicaron a EL COMERCIO que han empezado a generar pérdidas económicas por haber planificado su actividad en función de fechas de inauguración del centro de talasoterapia que finalmente no se cumplieron. En concreto, el proyecto de clínica se puso en marcha «con una programación de ingresos a partir del 1 de diciembre».
La ausencia de ingresos, que aún se prolongará durante varios meses, -hay que tener en cuenta que ahora la fecha de referencia para abrir el balneario es junio-, está obligando a la joven empresa a afrontar numerosas complicaciones con las que no contaba. Una de ellas afecta directamente a la adquisición de la maquinaria necesaria para poner en funcionamiento la instalación de fisioterapia ubicada en el semisótano del complejo. Los bancos han empezado a denegar financiación para 'leasings' y 'rentings' de estos aparatos amparándose en que es una empresa que no genera ganancias y no tiene previsión de hacerlo aún al menos en medio año. «Hay gastos que ya nos podemos con ellos. Los bancos no nos apoyan porque nos falta el aval de la actividad», reconocieron fuentes de la empresa, que también indicaron que estos contratiempos económicos probablemente «obligarán a ir inaugurando las actividades de la clínica de forma progresiva». «La ventaja de esta demora es que tendremos tiempo para plantificar la organización y el enfoque de las actividades», añadieron esas mismas fuentes.
Menos trabajadores
La penuria de esta situación también afecta a la confección definitiva de la plantilla, que de momento está en punto muerto. El objetivo era crear 20 puestos de trabajo, pero de momento se rebajan esas pretensiones a ocho para contener los gastos en esta etapa. Todos los fisioterapeutas y profesionales con los que contará la clínica han dejado otros puestos de trabajo para participar en el proyecto. Esa circunstancia hace que ahora mismo tengan que estar cobrando el paro con una perspectiva de tener que seguir haciéndolo durante casi medio año.
Detrás de la sociedad concesionaria de la clínica de fisioterapia hay siete socios, todos ellos de la ciudad, que respaldan las ideas aportadas por el masajista gijonés Juan Carlos Menéndez Vázquez.
Todos los usuarios de la futura clínica podrán disfrutar de un programa estrella a través de un circuito de salud. Nada más entrar el cliente se encontrará un banco caliente donde será untado de arcilla, que se utiliza desde los griegos por su poder antiinflamatorio y relajante. La siguiente parada será el masaje, para desentumecer la fibra muscular.
El agua entrará en juego a continuación. Una piscina marina caliente y un fisioterapeuta recibirán al usuario. La novedad de esa piscina es que irá equipada con maquinaria acuática de gimnasia que llegará esta misma semana procedente de Estados Unidos. Habrá una bicicleta acuática, una zona de remo y una especie de patinadora para ejercitar piernas, dorsales, lumbares y hombros... Entre máquina y máquina sumergible unos chorros a presión aliviarán la parte de la anatomía ejercitada.
Otra singularidad es que este gimnasio acuático lo podrán utilizar personas con discapacidades físicas, ciegas y de avanzada edad. Encima de la piscina habrá lo que se denomina un tren de anclaje y las personas con dificultades podrán avanzar sujetas al techo con un arnés. De esta forma, siempre podrán ser dirigidos como ocurre, salvando las distancias, con los hilos de un títere.
La siguiente etapa será de tratamiento del dolor con un par de médicos con técnicas como ozonoterapia e hidrocolonterapia. El circuito finalizará con la fisioterapia: trabajo de rehabilitación funcional basado en técnicas manuales y masajes. Respecto a los precios, el individual saldrá por unos 35 euros y el de grupos rebajará a 17.





