El domingo el líder bolivariano insistía en la conveniencia de su idea: «Presidente Uribe, si usted reconoce a las FARC la situación de beligerancia y aceptan, entrarían de inmediato en los protocolos de Ginebra (...) Y para que una fuerza insurgente beligerante sea reconocida, debe renunciar al secuestro, a los actos terroristas contra la población civil».
Consuelo González había pedido que si la lucha revolucionaria debe tener como propósito central el hombre, «que no se cometan actos como el secuestro porque atenta contra la dignidad humana». Chávez, anfitrión de una de las dos ex rehenes en su programa 'Aló Presidente', la apoyó: «Deben (las FARC) tomar en cuenta estas palabras, la solicitud que hace Consuelo, a la que yo me sumo». Luego dijo que él estaba contra el secuestro y la lucha armada como fórmula para resolver conflictos, y reconoció que no quería complicar más las relaciones bilaterales con Colombia.
Pero casi al mismo tiempo, los rebeldes retuvieron al grupo de turistas que habían llegado en una embarcación desde el golfo de Tribugá, un estado asomado al Pacífico y que tiene frontera con Panamá, con otras trece personas, que fueron dejadas en libertad, a una playa en Morromico.
«Al parecer se trató de un secuestro de tipo extorsivo», indicó el capitán Benjamín Calle, quien añadió que los capturados «no cumplieron con las normas establecidas para moverse».
Los secuestrados son Alf Onshuus Niño -de padre noruego y madre colombiana-, profesor de la Universidad de los Andes, su esposa, también docente del centro, el propietario de un hotel, un profesor, un estudiante y un comerciante.





