Según explicó Vilabrille, a la hora de adquirir la carpa se optó por el alquiler debido «a la urgencia» del asunto. El PP había señalado que el gasto de la adquisición de la estructura sería similar al del alquiler y propuso además que sea la Consejería de Educación quien asuma los costes de la carpa. El concejal se limitó a indicar que el Principado «conoce la situación», aunque no contestó si había existido algún ofrecimiento por parte de la Administración regional para hacerse cargo del pago del alquiler.
Para el concejal, «gran parte de los problemas» vienen de la negativa del centro de trasladarse temporalmente a los Pericones y recordó que el Ayuntamiento estaba dispuesto a poner a disposición del centro autobuses para llevar a los niños al nuevo colegio a las nueve de la mañana y recogerlos después a las 14 horas. «Allí cabrían perfectamente», subrayó.
El director del colegio, Mario Suárez, insistió en su postura de no ir a los Pericones y aseguró que el traslado supondría «la desaparición del colegio», ya que los padres optarían por buscar otro centro más cercano para sus hijos. Lamentó además que la construcción del futuro colegio se prolongue finalmente casi cuatro años y no solo dos, como se había planteado inicialmente y aseguró que la demolición de la Cátedra no estará finalizada en febrero.





