«Le echan la culpa a los hermanos, pero es muy fácil echar la culpa a un muerto, que no habla; no hay prueba ninguna con lo que para nosotros el asesino continúa en libertad mientras no nos demuestren lo contrario», apuntó ayer Fátima Marqués, hermana del fallecido.
La familia mantuvo la pasada primavera una reunión con el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, «para ver si nos podía ayudar en algo y que se reabriese la investigación», apuntan fuentes de la familia.
En la escena del crimen se recogieron pruebas que fueron sometidas a un análisis de ADN. Los resultados se conocieron hace un año y no aportaron datos concluyentes que demostraran que Paulino y Fernando fueran los asesinos. Será la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de los de Gijón la que determine si las diligencias se archivan de forma provisional.





