
EL PARTIDO
Para el líder, la posibilidad de dar otro golpe a la Liga, apartar de forma definitiva al 'Atleti' de la lucha por el campeonato, resarcirse de su dolorosa despedida copera y confirmar su motivación en los duelos de altura. Para el Atlético, romper su actitud derrotista ante su mayor enemigo, recortar distancias para meterse en la batalla liguera y demostrar que su fútbol no tiene nada que envidiar ahora al del Madrid, aunque la calidad y pegada de los blancos sea superior.
A pesar de que el Madrid ha batido un récord de puntuación en la primera vuelta, el Atlético ha realizado la mejor mitad de Liga desde el doblete. Sin embargo, en estos derbis pesa, ante todo, el estado anímico, la mentalidad ganadora, la ambición y sabido es que el Madrid, pese a su pésimo fútbol generalizado, suele dar lo mejor de sí y cambia su actitud de forma radical en los grandes choques, y que el 'Atleti', quejas arbitrales aparte, se asusta ante los blancos y no olvida su complejo de inferioridad.
Esta vez, en cambio, el momento de forma es tal y existe tanta confianza en Agüero y Forlán, que los rojiblancos están convencidos de que el Madrid caerá. «El equipo ha ganado en autoconfianza y seguridad y no se siente menos que nadie», asegura Javier Aguirre, aunque en el aire siempre flote la amenaza para los locales de que el Madrid repita el impresionante rendimiento defensivo que ofreció en el Camp Nou.
Con ese objetivo, Bernd Schuster ha decidido arriesgar con Pepe, que aunque recuperado aún de su contusión en el tendón de Aquiles de su pierna derecha -«No está del todo bien», reconoce el alemán-, es una pieza clave en el centro de la zaga blanca.





