La clínica de fisioterapia del balneario de Poniente, que llevará por nombre Theramar, tiene sus obras prácticamente finalizadas. En estos momentos sólo queda rematar el banco de barros. Los socios inversores que han puesto en marcha esta oferta complementaria, con el administrador Ramón Casado al frente, están «muy ilusionados» con el proyecto y confían en empezar a tratar pacientes ya el próximo mes de abril.
Los empresarios programaron el inicio de su actividad el pasado mes de diciembre y por ese motivo, explica Casado, cuentan ya con una importante lista de espera de clientes que quieren empezar a atender cuanto antes. De ahí que estén en conversaciones con los responsables de Talasoponiente para entrar en funcionamiento, con dispositivo de agua marina incluido, al menos dos meses antes que el propio balneario.
La concesión por 15 años, que ocupa más de 400 cuadrados en el semisótano del complejo termal, comparte entrada con las instalaciones explotadas directamente por los promotores del edificio de talasoterapia.
Todos los usuarios de la futura clínica podrán disfrutar de un programa estrella para tratar el dolor ideado por el director del equipamiento, el masajista gijonés Juan Carlos Menéndez, y especialmente orientado también a personas con discapacidades físicas, ciegas y de avanzada edad. «No hay nada parecido en todo el Norte de España», asegura Ramón Casado.
El circuito consta en primer lugar de un tratamiento relajante con arcilla, utilizada desde la época de los griegos por su poder antiinflamatorio. La siguiente parada es un masaje para desentumecer la fibra muscular.
En un tercer momento entrará ya en juego la talasoterapia con una piscina marina para ejercicios de fisioterapia acuática. Esta piscina estará equipada con máquinas de gimnasia sumergidas. Y entre ejercicio y ejercicio unos chorros a presión aliviarán la parte de la anatomía que se trata de recuperar o fortalecer. Un tren de anclaje en el techo permitirá a personas en silla de ruedas meterse en la piscina.
La última parada del circuito serán los inhaladores de agua de mar, para limpiar las vías respiratorias. Los usuarios también tendrán a su alcance innovadoras técnicas como la ozonoterapia e hidrocolonterapia.
Pendiente en todo momento del cliente siempre habrá un equipo formado por fisioterapeuta, médico y masajista, que trabajarán de forma coordinada y en tres turnos. Se admitirán 10 personas por turno. La clínica abrirá sus puertas, no obstante, con ocho profesionales para hacer frente al contratiempo económico que ha supuesto la demora del balneario.
Otra de las singularidades de Theramar es su propuesta docente. La clínica, que funcionará de lunes a viernes con un precio individual de 40 euros y otro para grupos de 17, contará con una zona de aulas de formación profesional homologadas para las titulaciones de auxiliar de enfermería en rehabilitación y técnicas de masaje.