
Hablan, desde la asociación cultural, de una «operación de maquillaje y disimulo» que «implica una carga más sobre la que ya hay, algo similar a lo que se hizo en el puente romano de Cangas de Onís». Un recubrimiento que, según les contaron, «sólo va a durar dos o tres años». Y todo ello a pesar de que desde el principio lo que «hemos pedido ha sido que se quitaran las cargas».
Pero, sin duda, lo que más ha indignado a la organización es que el Principado prepara una reunión científica que se celebrará durante el primer o el segundo fin de semana de febrero para tratar el tema de Abamia y fijar la doctrina a seguir en próximas restauraciones. Resulta, pues, «una incongruencia más que se nos diga que se le va a añadir una capa más a la iglesia sin esperar a la reunión», sentencian.
Vistos los resultados, «lo mejor para el patrimonio asturiano son las actuaciones que se realizan en la Catredral de Oviedo y en el Prerrománico asturiano, donde el patrimonio queda sin cargar. Si es valido para ellos también lo es para Abamia, que no es menos», argumentan.
No es, sin embargo, la única reivindicación que la junta directiva tiene en el punto de mira. Tres de sus miembros fueron invitados a la revisión de esas obras, que enfilan ya su recta final, y analizaron los elementos de la restauración, aunque «no era el momento ni el marco para adquirir ningun compromiso por nuestra parte», comenta Pantín. En un vistazo «rápido», se les mostró la iluminación interior: «Pudimos ver que se han cargado los muros, se ha restaurado la sacristía y las laudas sepulcrales se encuentran ubicadas donde estaban originalmente antes de la restauración». Eso sí, asegura Pantín que «están puestas sobre los caballetes metálicos que figuran en el proyecto y nosotros venimos manifestando que se sitúen en su lugar y que se recuperen los arcosolios» porque lo contrario «sería hurtar páginas a la historia del edificio».
Juicio final
No todo fueron desacuerdos, porque el director general de Patrimonio Cultural adquirió ciertos compromisos con respecto a viejas reivindicaciones. De hecho, Pantín aseguró ayer que se le ve «con voluntad para mejorar las cosas». «Quizá tenga las manos atadas», planteó apuntando a instancias más altas. Así, Rodríguez Asensió confirmó que se iban a restaurar las pinturas como estaba previsto, aunque no figure en el proyecto.
Será más importante aún la restauración del pórtico sur, con la iconografía del juicio final, que no estaba prevista y que el director comprometió finalmente el miércoles: «Le dijimos que tenía que ser restaurado por ser el elemento más antiguo y el más valioso artísticamente», explicó Pantín. Una petición a la que se sumó el alcalde de Cangas de Onís, Alfredo García.
Quitarán también todos los bajantes ubicados por la portada, «lo que implicará quitar el pesebrón que ya no tendrá ningun sentido», comenta.
Por último, recorrieron la campera y los tejos. Frente a las acusaciones de actuación ilegal que se hacen desde la asociación por la «raíces dañadas de los árboles», Rodríguez Asensio respondió que el arreglo del asunto era «relativamente fácil y simple». El director explicó que se podían sanear las raíces «con la actuación de técnicos especializados». Unos técnicos que en opinión de los miembros de la organización «debería poner la Administración», por ser la causante del problema.
En este sentido, el Principado retirará los bolardos para eliminar el impacto en la campera y la cerrará para que no entren los coches. Menos les gustó la idea de poner un panel explicativo en la zona donde estaba ubicado el dolmen. «Los tejos deben estar en su escenario natural. El resto de elementos, como la colocación de un panel, es volver a meter la pata».





