
Otro de los problemas es la falta de visibilidad, ya que a pocos metros hay un «pronunciado» cambio de rasante. «El conductor que accede a la carretera general desde Caldones no ve si viene algún vehículo», señala Bárcena.
Además, la presidenta reclama medidas para que se eviten las inundaciones que se producen en esa zona cuando llueve. «La acumulación de bolsas de agua puede desembocar en un accidente, porque cualquier conductor puede perder el control de su vehículo por el efecto 'aquaplanning'», explica.
Otra de las preocupaciones vecinales es el estado de las señales de tráfico. Los vecinos piden un mantenimiento adecuado, lo que, según ellos, implica al mismo tiempo «desbrozar de manera regular los aledaños de la calzada». Arguyen que «muchas están ocultas tras la vegetación que crece a los laterales de la carretera. Otras, se caen o las tiran al suelo y permanecen derribadas meses y meses porque nadie se preocupa de recolocarlas».
Atropellos
Por si fuera poco, la asociación vecinal alerta de la alta velocidad que alcanzan algunos vehículos y del peligro que supone, ya no sólo para otros conductores, sino también para los viandantes. «Por este punto pasa una línea de autobús. La gente que está esperando en la parada corre el riego de ser atropellada. Asimismo, muchos vecinos, entre ellos niños pequeños, pasean por los arcenes y se exponen a la misma suerte», comenta Bárcena.
La reforma del acceso a la parroquia es una vieja petición vecinal. Bárcena asegura que la asociación lleva cuatro años reclamando una solución, «pero siempre nos dicen que no hay presupuesto. Si un día, tras un accidente, alguien demanda al Ayuntamiento, éste debería hacerse responsable», sentencia.





