
Con esta instalación, Cruz Roja prevé consumir un 20% menos de energía eléctrica. Se trata de un ahorro considerable, máxime si se tiene en cuenta que su factura anual en electricidad ronda los 158.000 euros. Los paneles termosolares serán empleados para producir agua caliente.
La inversión de este equipamiento fue de 24.000 euros. La decisión de instalar paneles solares se adoptó tras la realización de un estudio por parte del equipo de arquitectura que trabaja para el hospital, Tau-Noriega, que «demostró que lograríamos un ahorro importante de energía y dinero», explicó Carlos Prieto. Esta disminución en la factura eléctrica permitirá que el hospital amortice su inversión en el plazo de cuatro años.
Pero Cruz Roja ha hecho más cosas. Tras las obras de ampliación de su zona quirúrgica, que supuso la apertura de dos nuevos quirófanos, el hospital realizó en 2007 una serie de obras y mejoras internas, que supusieron un desembolso de 450.000 euros. Los proyectos se centraron en la renovación de la cubierta de uno de los tres edificios que conforman el hospital gijonés. «Se trataba de un techo muy viejo, de una estructura de madera de más de 50 años de antigüedad», explicaba ayer el gerente.
También se procedió a ampliar una de las terrazas de las últimas plantas del segundo edificio, el que da hacia la calle Uría. Estas reformas se realizaron para dotar de más espacio a la Unidad de Dietética y al comedor destinado al personal.
Menos absentismo
En otro orden de cosas, el gerente de Cruz Roja indicó que continuando con los planes de contención del absentismo laboral que se vienen aplicando desde hace ya varios años, el hospital logró reducir la tasa a un 4,7%. Dicha cifra se sitúa a bastante distancia del absentismo medio que hay en el resto de la sanidad pública y que se sitúa por encima del 10%.





