
Y así nació 'Otra forma de ver el sistema diédrico', un libro pequeño y absolutamente innovador que incluye unas gafas de filtros coloreados, como las que reparten en las salas de cine para ver algunas películas en tres dimensiones, y un DVD interactivo. La más moderna tecnología ha sido puesta al servicio de los estudiantes, como resultado de distintos proyectos de investigación en materia de visión estereoscópica, gráficos vectoriales en la web e innovación educativa desarrollados en la Universidad de Oviedo.
«En realidad, este libro es el resultado de vuestros test», dijo el autor principal, Santiago Martín, a los estudiantes que acudieron a la presentación en sociedad de este trabajo editado por Pearson Educación. «Vimos que muchos teníais dificultades para imaginar una figura en el espacio y empezamos a trabajar en ello, aplicando a la docencia los resultados de la investigación», explicó divulgativamente, antes de añadir, para que nadie se llame a engaño, que «no es un libro de ejercicios, sino de ayuda al estudiante, para que no tenga excusa para no entender el sistema diédrico. Verlo, lo vais a ver, pero hay que estudiarlo», concluyo, antes de añadir que está en preparación la versión destinada a la química. Se verán las moléculas en tres dimensiones. La proyección se multiplicará.
Esta iniciativa, no sólo responde a la tan demandada transferencia de los resultados de la investigación a la sociedad, sino que entra de lleno en la filosofía del Espacio Europeo de Educación Superior, dirigida a desarrollar no sólo los conocimientos del alumno, sino sus capacidades. De ahí que el viceconsejero de Investigación no dudar en afirmar que «la Universidad del siglo XXI está implícita en este pequeño libro de 84 páginas.
«Puede cuajar»
Pero tal vez el más entusiasta, y también el más realista, fue Pedro Álvarez Peñín, director de Innovación de la Universidad de Oviedo, quien fue absolutamente rotundo en sus afirmaciones. «Es un libro innovador al cien por cien. No sé si saldrá adelante, porque es una apuesta arriesgada y cuesta que el personal cambie su forma de trabajo, pero no hay nada similar en ningún sitio del mundo», señaló Peñín, quien confesó su predilección por el DVD interactivo frente al uso de las gafas. «Puede cuajar. Es más atractivo, más llamativo en cuanto a utilidad. De las gafas no me atrevo a decir nada, porque es una apuesta más arriesgada, pero se ve perfectamente la profundidad y mucha gente se va a Futuroscope a ver este tipo de cine».





