Si bien no todas estas medidas tienen como objetivo limitar la velocidad sí que tienen un fin último común, como es proteger la integridad física de los peatones en una ciudad en la que la propia alcaldesa indicó reiteradamente que ha de ser ganada por los ciudadanos, una ciudad para pasear en la que deje de ser el principal protagonista el vehículo particular.
Pero aunque continuamente están saliendo a la luz noticias de excesos de velocidad desmesurados o de conductores con grandes tasas del alcohol en la sangre, desde el Ayuntamiento de Gijón se recuerda que el récord de un conductor 'cazado' a mayor velocidad en el casco urbano está situado en 140 kilómetros por hora, en la avenida del Príncipe de Asturias, cerca de El Musel, captado por un radar de la Guardia Civil.





