
-Durante su intervención comentó que muchos de estos instrumentos estaban olvidados y han sido recuperados con el tiempo. ¿A los niños de ahora les pica tanto la curiosidad como para conservar y divulgar la música tradicional?
-Los críos son curiosos por naturaleza pero lo bueno sería que esa curiosidad pudiera tener posibilidades de conocimiento, que se les dé información sobre la cultura asturiana, y en este caso sobre la cultura musical. Ellos estarían encantados porque son como esponjas que lo absorben todo.
-¿Cree que en los colegios se está haciendo suficiente por divulgar la música tradicional?
-Todavía no, pero son pasos que hay que ir dando. Cada comunidad tiene sus características y sus instrumentos musicales y es fundamental darlos a conocer a los críos para que se vayan haciendo una idea de lo que tienen alrededor y, en un futuro, pueden aprender a tocarlos.
-Además, a ellos todos les parecen fáciles de tocar
-Sí, son lanzadísimos, les parece todo muy fácil. Pero eso está bien, que a priori les parezca atractivo y fácil.
-Aunque en la educación reglada aún tengamos algún vacío, lo cierto es que con iniciativas como ésta los niños aprenden divirtiéndose.
-En este concierto escucharon sonidos que nunca habían escuchado y vieron instrumentos que nunca habían visto. Si eso les cala un poco creo que es suficiente. Por eso, animaría a la Consejería de Cultura a que promoviera este tipo de conciertos por todos los colegios de Asturias para dar a conocer entre los más pequeños la cultura musical tan rica que tenemos, con tantos instrumentos, muchos de ellos desconocidos incluso para los mayores. Yo mismo, que me dedico a recuperar el folclore tradicional, descubrí de mayor algunos de ellos porque consideré que era importante no sólo recuperar las canciones sino también instrumentos que me iba encontrando en los pueblos.
-Ha mostrado en el concierto una veintena de instrumentos autóctonos, ¿cuál es su preferido?
-Le tengo especial cariño a la bandurria asturiana porque la descubrí en un desván de Caleao. Estaba totalmente apolillada y tuve que restaurarla. Luego, acabó dando la vuelta al mundo conmigo. Parece mentira que esta pieza que estuvo a punto de desaparecer haya podido acompañarme a tantos conciertos.
-Y a los críos, ¿cuál es el que más les llama la atención?
-La zanzorra es un instrumentos bastante sofisticado y atractivo para ellos y, por supuesto, la arma de boca, que es uno de los que más les gusta.





