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Regreso a las raíces de una vocación
El secretario de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, ofició ayer en la iglesia de Marcenao, su parroquia natal, la primera misa después de ser nombrado arzobispo auxiliar de Madrid
28.01.08 -

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Regreso a las raíces de una vocación
REGRESO. El templo de Marcenao se quedó pequeño para escuchar la misa oficiada por el arzobispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino. / FERNANDO CASTRO
Mientras recibía a la gente en la explanada delantera del templo, se notaba que Juan Martínez Camino jugaba en casa. Era su primera visita a Marcenao, la parroquia de Siero donde nació y dio sus primeros pasos, después de que fuera nombrado por el Vaticano arzobispo auxiliar de Madrid.

La expectación era grande y los amigos y vecinos del también secretario general de la Conferencia Episcopal se congregaron en la parroquia con la antelación suficiente como para, antes de oír misa, poder intercambiar pareceres y felicitar a Martínez Camino por su nombramiento. Él, muy sonriente, rememoró pasajes familiares y de infancia allí donde le vieron crecer.

Según palabras del propio Camino, su presencia en Marcenao tenía como finalidad dar las gracias. «Primero, a todos los amigos que fueron a Madrid para acompañarme en la ordenación episcopal y también dar gracias a Dios, junto con mi comunidad parroquial, en el lugar donde la Iglesia, para mí, tuvo su primera expresión viva».

No pudo evitar monseñor Camino recordar la primera misa que ofició en Marcenao, recién investido sacerdote. Fue el 25 de mayo de 1980 y ayer empleó el mismo cáliz que usó en aquel inicio de su andadura sacerdotal. En el mismo templo fue bautizado por Manuel García Feria, fallecido recientemente, y bajo su techo recibió la confirmación de manos de Elías Llanes, quien más tarde ocuparía la presidencia de la Conferencia Episcopal. Camino recuerda la jornada de aquella primera misa como «una fiesta tremenda. Tenía 26 años y menos experiencia, pero me sorprendió el recibimiento que me dieron mis vecinos al igual que me sorprende el de hoy (por ayer)». Entre la gente que esperaba a las puertas de la iglesia se encontraban los familiares del agasajado.

Sobre las diferencias entre el Camino de entonces y el de ahora, piensa este jesuita que tiene «las cosas más claras ahora que en aquellos tiempos, y entre lo que tengo más claro es que ser obispo no significa ostentar un poder mundano, sino que se trata de un servicio orientado a la construcción de la Iglesia».

Asimismo, considera «el ministerio como algo que va mucho más allá de las expectativas de quien lo ejerce, porque de lo que se trata es de salir al encuentro de las expectativas que se encuentran en el corazón de la gente». Este tiempo, asegura, «me ha servido para comprender mejor el ministerio».

Cita en Covadonga

Monseñor Camino habló también de la próxima reunión que todos los secretarios de las conferencias episcopales europeas celebrarán en el Santuario de Covadonga. La cita tendrá lugar a finales del mes de junio y durante las jornadas los asistentes, además de mantener los encuentros pertinentes, recorrerán diversos lugares de la región y asistirán a la misa del peregrino de Oviedo.

Sobre los temas que se tratarán en el encuentro, una ocasión única para poner en común los asuntos que consideran más importantes de sus respectivos países, Camino afirmó que todavía no están perfilados los asuntos que competen a España.

En su parroquia natal, Martínez Camino trató sobre la que considera como «misión principal de los obispos» y que no es otra que «unir a los fieles entre sí y con Jesucristo». Para hacerlo cree que nada mejor que un lugar como Marcenao ya que, «al ser una comunidad pequeña, humilde, representa lo que para mí es la Iglesia universal que, milagrosamente, ha sobrevivido a lo largo de dos mil años».

Contó Camino que ve a la Iglesia «como algo vivo, que no es una imagen virtual o una biblioteca, sino una comunidad de personas que mantienen vivo a Jesús».

Desde el lugar donde está ubicada la sobria iglesia de Marcenao, Martínez Camino señalaba ayer la cumbre sobre la que se encuentra la Cruz donde hace años ofició misas de campaña en diversas ocasiones. En el fondo todos los parajes de la zona le hicieron evocar momentos del pasado, recuerdos que los vecinos le ayudaron a refrescar. Fue la de ayer, su vuelta a casa, el regreso a la parroquia que vio cómo se forjaba una vocación.

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