
-¿Qué tipo de comunidades de vecinos llevan en su oficina?
-De todo tipo, desde las pequeñitas, a las que les coges cariño, hasta las más complejas con calderas, portero, jardín, contadores de calefacción de agua fría, de agua caliente... En cuanto a las cuestiones que plantean éstas, son de todo tipo. Sobre todo, cuestiones como quién participa de los gastos, cómo se reparten o si un vecino hace ruido, hasta qué hora puede hacerlo...
-¿Cuáles son los mayores inconvenientes que se encuentra en su trabajo?
-El hecho de que muchas veces no te valoren cuando estás esforzándote al máximo, aunque también tiene muchas cosas agradables, ya que te encuentras también con muy buena gente.
-¿Es una profesión muy demandada?
-Ahora quizás se está demandando más, debido a que hay bastantes construcciones nuevas, la gente está más ocupada, trabajamos fuera de casa y no tenemos tanto tiempo para emplearlo cuando nos toca ser presidentes de la comunidad. También hay comunidades grandes que son complejas porque hay temas de contadores u otras cuestiones similares, y a lo mejor no todo el mundo puede llevarlo o puede llevarlo de manera adecuada.
-¿Cómo cree que ha evolucionado la profesión en estos años?
-Aparte de que está muy bien que hayan salido muchas promociones nuevas de compañeros, la verdad tengo que decir que desde el Colegio de Administradores de Fincas intentan formar mucho a la gente nueva e intentan buscar convenios con las empresas administradoras. Esta, desde luego, es una forma de valorar la profesión.





