
El ensayo consiste en 'fabricar' injertos de piel, que se obtienen tras cultivar células de donante y que se emplean para tratar las úlceras que la diabetes provoca en el pie. Según explicó a EL COMERCIO el director del estudio y responsable de la Unidad de Ingeniería Tisular del Centro de Sangre y Tejidos, «se trata de una línea de investigación diferente, en la que se emplean tejidos hechos en el laboratorio para mejorar el cierre de las heridas del pie diabético».
Álvaro Meana, que asistió en Madrid a la presentación de los cuatro ensayos clínicos que serán financiados por Sanidad, explicó que el Centro de Sangre y Tejidos de Asturias trabaja con láminas de fibroblastos que hasta el momento han arrojado resultados «prometedores». En los dos últimos años fueron tratados en el Principado, a través del servicio de Vascular del Hospital Central, un total de 15 pacientes. De ellos, el 80% mostró una mejor evolución, ya que estos injertos, que sólo se elaboran en Asturias, han conseguido acelerar la cicatrización definitiva de las úlceras.
30 pacientes
Precisamente, el ensayo que Asturias ha puesto en marcha hace dos meses con el Instituto de Valladolid busca comprobar dicho logro en más afectados, para lo cual hará ensayos en otros 30 pacientes. No obstante, aunque la iniciativa cuenta con el aval del Ministerio de Sanidad, deberá ser presentada y aprobada por el Comité de Ética del Hospital Central y del complejo hospitalario de Valladolid.
Junto a Asturias, otras dos de las iniciativas presentadas ayer en Madrid van también dirigidas al tratamiento del pie diabético, un trastorno que, como recordó Soria, «no afecta a todos los diabéticos pero anualmente en España entre 5.000 y 6.000 personas sufren la amputación parcial o total del pie debido esta complicación». Es el caso del ensayo puesto en marcha por el Servicio de Hematología del Hospital Clínico de Salamanca, y promovido por la Fundación Española de Hematología y Hemoterapia, que tratará la insuficiencia vascular periférica. También el del Hospital Virgen de Macarena de Sevilla y el CBIMER, que pretende utilizar células madre del propio enfermo «para regenerar sus vasos y que su miembro pueda restablecerse». El último estudio, el del Servicio de Endocrinología del Hospital de Bellvitge (Barcelona), no utilizará células madres sino células de donantes cadáver.
Estas investigaciones son el resultado del Conjunto de Acciones en Investigación Biomédica aprobado por el Consejo de Ministros el pasado mes de octubre, y forman parte del Plan de Terapias Avanzadas del puesto en marcha por el ministerio con una dotación de 21 millones de euros.





