Los hechos que motivaron esta denuncia ocurrieron en la madrugada del pasado domingo 27 de enero cuando L. J. G. se dirigía a su domicilio en La Felguera, tras cenar en un restaurante, y fue detenido en un control de alcoholemia. El conductor dio positivo. En concreto, con una tasa de alcohol de 0,36 miligramos por litro de aire espirado (el límite está en 0,25). El denunciante, en desacuerdo con el resultado -ya que «sólo había tomado un poco de vino durante la cena», asegura-, pidió que se le realizase una prueba de alcohol sangre.
Y ahí comenzaron los problemas. Los agentes le hicieron dejar su coche en la AS-246 , en las cercanías de la localidad de El Berrón, y se dispusieron a trasladarle a un centro hospitalario de Gijón si bien el denunciante pidió ser trasladado al Hospital Valle del Nalón, donde se realizaron las pertinentes pruebas.
En las dependencias del hospital, según afirma González, uno de los agentes «me preguntó que si quería ir a Villabona» y «me llamó prepotente y chulo». El denunciante entiende que los agentes se extralimitaron en su comportamiento, por lo que decidió presentar una denuncia por amenazas contra los dos agentes. Además se da la circunstancia de que cuando fue a recoger su vehículo, que por orden de los agentes dejó en el lugar donde se había instalado el control, éste tenía la luna delantera rota. L. J. G. hace responsables de dicha rotura a los agentes.





