
El Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) instala desde hace tiempo en Asturias estaciones de polinización con colmenas. Ahora intensificará sus acciones con la colocación de 450 colmenas en valles de montaña de 28 concejos, que coinciden en los de mayor presencia del oso y el urogallo. Incidirán especialmente en aquellos donde hay menos enjambres: Yernes y Tameza, Peñamellera Alta, Amieva, Degaña, Ponga, Cabrales, Quirós, Cangas de Narcea, Belmonte de Miranda y Proaza.
Esta vez, además, lo hará en colaboración con la Federación de Asociaciones de Apicultores de Asturias y la financiación de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente. La iniciativa de largo nombre (Proyecto de recuperación de la abeja en estado silvestre y reforzamiento de la polinización en ecosistemas de montaña en la Cordillera Cantábrica) tiene además otro objetivo: investigar cómo la desaparición de la miel está influyendo en la conservación de especies.
Descenso de producción
Estudiarán tanto las colmenas que instalen como las ya existentes, por cierto, en progresiva reducción a lo largo de los últimos siglos. En el XVIII, el Catastro del Marqués de la Ensenada recogía 65.000 en toda Asturias. Y no estaban todas, al tratarse de un documento con fines recaudatorios. Según datos del Principado, hoy hay 24.000. Las mayores concentraciones se encuentran en Tineo y Allande. Las explotaciones registradas son 1.059.
En este sentido, el proyecto busca incentivar la producción de miel como «un valor añadido de protección del medio ambiente». «El 'abelleiro', sobre todo en el Occidente, está cayendo en desuso», explicó Cristian Ozers, técnico apicultor del FAPAS y director de la campaña. Así que sus responsables tratarán de animar a la gente joven a que aprecie la apicultura como lo que es, según sus responsables: «Una actividad rentable», compatible y complementaria con otras actividades, como la agricultura, la ganadería y el turismo rural.
También, y bajo el lema 'Consume miel de Asturias', el FAPAS promocionará en la región el consumo de «un producto de buena calidad» según aseguró su presidente, Roberto Hartasánchez. Además de disfrutar de su sabor, recordó que los ciudadanos «consumiendo miel de Asturias, están beneficiando a la biodiversidad».





