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Antroxu 2008
Un carroza contra todos
El pregonero, un galán devaluado, ridiculizó las pugnas políticas, las torres de Poniente y el sobrecoste de El Musel. Felicitó a Gómez Cuesta por ser el cura de Gijón «con la cola más larga»
02.02.08 - 21:27 -

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Un carroza contra todos
Una imagen del desfile infantil de hoy sábado por la tarde. / P. Citoula
Un galán devaluado, aprendiz de seductor, fue ayer el encargado de leer el pregón en una apertura de Antroxu pasada por agua. La impertinente lluvia redujo de manera considerable la afluencia de público a la cita, si bien no logró apagar el ánimo de las charangas, que como cada año animaron la lectura a ritmo de percusión. El acto sirvió además para homenajear, en el vigésimo aniversario del concurso, a las carrozas más veteranas del tradicional desfile del lunes. En concreto, se entregaron galardones a los dos únicos grupos que no han faltado ningún año –Ta-Pa-Day y la comparsa O Culo Moyao– y a otros cuatro habituales del Antroxu –la Sociedad de Festejos de Castiello, Trofeos Gijón, Club La Amistad y la Vocalía de la Mujer de la Asociación de Vecinos de Monteana–.
Estaba claro que la cosa iba de carrozas, y así lo confirmaba el propio nombre del pregonero, presentado como Míster Carrozil, un bienpintado e hiperbronceado «junón de baranda» de Puerto Banús que, como explicó en su perorata, «iba para Arturín, pero a mitad del camín me quedé en Lauren Postigo». Experto en gijonismo, y animado por la Sardina, no dudó en hacer un crítico repaso a la historia reciente de la ciudad y a lo que le está por venir, empezando por las futuras torres que se levantarán en Poniente. En su opinión, como muestra del carácter de una «ciudad reputada en juergas, pronto ha de haber cinco vergas a la entrada de la ‘Y’ griega».
La ampliación del Musel, que tantos ríos de tinta ha hecho correr estos meses, no podía faltar a su cita con el pregón. Míster Carrozil se aventuró a avanzar el precio final de las obras, asegurando que tendrán «un tremendo sobrecoste, de les mismes proporciones que el proyectado armatoste». Desencantado con la evolución del proyecto, se lamentó abiertamente: «¡Este puerto huele a muerto! ¡Qué chapuza tan notoria! ¡Parez que lo miró un tuerto!».
Con semejante panorama de gastos imprevistos, y con el desacuerdo entre partidos para aprobar los presupuestos regionales, no es de extrañar que el propio Areces empiece a notar en su bolsillo la falta de fondos, según el pregonero, incluso para comer. «¡A joderse, Don Vicente! Por fundir el capital, tirar perres en el ente y hacer de la Laboral un disneyworld de vanguardia que al público en general le produce taquicardia». Pero no solo al presidente le toca «apretar el cinchu». En el año en que el Euribor se puso de moda, Míster Carrozil recordó que a estas alturas de la película «nadie tiene nada suyo y vivimos prorrogados».
Los rifirrafes electorales, pasados y futuros, también tuvieron su copla. El portavoz de la Sardina comparó la campaña que se avecina con las subastas de la rula y consideró que «por esos procedimientos ya Zapatero sospecha que pagando 400 hará una buena cosecha». ¿Y qué hay de lo de casa? Pues que Felgueroso repitió Alcaldía pese a las críticas recibidas en campaña sobre su edad. «No conviene exagerar: ye más joven que la playa, que Augusto, que la atalaya y que la orilla del mar». A la popular Fernández Pardo le pronosticó una larga oposición o, como mucho, la presidencia de una corporación. Eso sí «será la de dermoestética».
Míster Carrozil continuó dándole vueltas a la política y versificó también la composición de las listas regionales del PP, en las que Gabino de Lorenzo «le movió la silla» a Ovidio Sánchez, «ese señor tan beato, tan estirado y tan gris, que no gana ni al parchís». Eso sí, hubo que ceder a Acebes: «Pon de segundo a Rozada, y a la Pardo me la mueves, que quede más rezagada». No se libró ni Fraga, a quien acusó de dedicarse a seguir la moda. «Como quien se pone mechas o un piercing en el pezón, dejó de ser de derechas y se hizo de Gallardón», bromeó.
Ya en un mundo más cercano, hizo referencia al repunte de las bodas en la ciudad, principalmente en la iglesia de San Pedro. «Don Javier, resignación; ya sé que es pesada carga ser el cura de Gijón que tien la cola más larga».

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