Obtener 12.000 votos más significa, en el caso de IU, aumentar un 20% el número de sufragios, lo que no es cosa sencilla. Es preciso aclarar que el problema de IU no viene sólo por la reducción de escaños en el distrito asturiano, sino por la pérdida de fuerza electoral de este partido, que en su día llegó a recibir 106.000 votos en la figura del senador Horacio Fernández Inguanzo. ¿Qué cuña electoral puede introducir Laura González para hacerse un hueco entre el PSOE y el PP, que están llamados a repartirse las ocho actas asturianas a partes iguales?
Jesús Iglesias tilda de «sinsustancia» y «frívolo» a Zapatero, pero Llamazares pide al propio Zapatero que lo incorpore de ministro en un futuro gobierno socialista salido de las urnas. En esta contradicción se mueve el mensaje de IU, entre reclamar su identidad para recibir votos y marcarse como objetivo la colaboración con el presidente Zapatero, al que el propio Jesús Iglesias augura un triunfo en las urnas. La polarización de la contienda electoral entre Rajoy y Zapatero deja pocas oportunidades al resto de fuerzas políticas, salvo en las comunidades dominadas por partidos nacionalistas que tienen sus propias metas, con independencia del Gobierno de Madrid. Laura no lo tiene fácil, pese a ser la mejor candidata de IU.





