
Así lo hacía saber a los presentes el secretario de la asociación, Francisco Pantín, que aseguró, a voz en grito, que «no es que seamos expertos en todo, como dicen desde algunos ámbitos, sino que sabemos lo que es una chapuza y una falta de respeto». Dieron estas palabras el pistoletazo de salida a una visita guiada por el propio Pantín, un bardo y un gaitero. A medio camino entre la representación teatral y la rueda de prensa, los dos fueron explicando a los presentes, muchos de los cuales acudían a Abamia por primera vez, cuáles son los problemas de la restauración. Hablaron, lógicamente, de la capa de estuco, de la conservación de las tejas y de la recuperación de los arcosolios, entre otros aspectos: «Esta fuerza que hoy tenemos aquí -dijo refiriéndose a los presentes- no la hemos tenido nunca. Para que haya tanta gente, el desastre ha tenido que ser enorme».
Por todas estas razones, defienden la inclusión de la iglesia en el plan director del Prerrománico Asturiano. El presidente de la asociación, Juan Casero, explicó que «el objetivo es que, a traves de una disposición adicional se extienda la protección, los criterios restauradores y los efectos presupestarios de ese plan a todos los Bienes de Interés Cultural vinculados cultural o históricamente al antiguo Reino de Asturias, aunque los restos sean posteriores al Prerrománico». Casero además anunció que entre el viernes y el sábado que viene se reunirá la comisión científica propuesta por la Dirección de Patrimonio Cultural para «tratar el tema de la restauración de Abamia y fijar criterios para las restauraciones de otros templos».
Al finalizar el acto, el Conceyu, por boca del escritor y naturalista Ignacio Bella, solicitó al Principado un estudio y diagnóstico de los árboles «dañados» y una propuesta de tratamiento para los tejos.





