
EL COMERCIO confirmó ayer esta orden vaticana y contactó con el prior del monasterio, Jorge Gibert, quien declinó hacer ningún tipo de declaración sobre su futuro.
Termina así una historia que comenzó en 1992 con la llegada del Císter al histórico edificio, una orden a la que si bien estaban adscritos los monjes, se desentendió de los mismos a lo largo de los últimos años. De hecho, ni siquiera consideraba el monasterio maliayo como propio, ya que su constitución no fue conforme a los usos habituales, lo que dejó su control en manos del Vaticano. Y es que Valdediós se refundó sin que existiera un monasterio madre que se encargara de acompañarlo en su labor, como es norma, sino que fue la Santa Sede directamente la que lo fundó, motivo por el cual ha sido también Roma la que ha decidido sobre su futuro.
El monasterio ha estado siempre en una situación un tanto extraña, dado que las relaciones con el Císter, en especial en los últimos años desde que es abad general Mauro Esteva, no han sido las mejores, y también en los últimos meses se ha vivido un profundo desencuentro con el Arzobispado de Oviedo. El motivo, la posible llegada a Asturias de la congregación francesa de San Juan.
150 vocaciones
En los 16 años de vida del cenobio han sido unos 150 los hombres que han buscado recogimiento en sus históricas piedras, pero, sin embargo, pocos «han perseverado», en palabras pronunciadas por el propio Gibert años atrás. Quiere esto decir que esas vocaciones no se concretaron en una determinación de permanecer en el claustro, lo que ha hecho que el número de hermanos sea muy reducido. Esa situación fue la que hizo que el Arzobispado de Oviedo tomara cartas en el asunto, con el ánimo de revitalizar el cenobio, hacerlo un lugar más vivo. Y fue el propio prior, según algunas fuentes, el que ya en la primavera de 2006 planteó como una posible salida la llegada a Asturias de la congregación de San Juan, una institución muy joven pero llena de vitalidad. Así arrancaron los contactos con la comunidad, cuyos responsables han llegado a visitar el monasterio de Valdediós en un par de ocasiones. Pero aquel apoyo inicial del prior se convirtió con el paso del tiempo en un rechazo explícito a la llegada de otros, lo que le llevó a buscar otras vías de permanencia. Los monjes del Císter intentaron pasar a formar parte de la orden Cisterciense de la Estricta Ordenanza, más conocida como Trapa, pero tampoco hubo suerte y dos monasterios rechazaron la oferta de 'acompañar' a Valdediós por el que pretendía ser un nuevo camino con el que conseguir vocaciones y llenar el cenobio de hermanos.
Desde el Arzobispado se ha tratado igualmente de buscar una salida ofreciéndole al prior de Valdediós un puesto como canónigo en la Catedral de Oviedo, que éste rechazó de forma tajante. Incluso se les ofreció a los monjes cistercienses recordar su presencia durante todos estos años mediante un monolito instalado en el complejo.
Fracasados todos los intentos, los monjes de Valdediós han buscado el apoyo de los vecinos de Villaviciosa y de las instituciones asturianas para permanecer en el hermoso valle maliayo. Pero de nada han servido todos los movimientos del prior, que ayer no quiso explicar qué pasará en los próximos días y cómo o de qué manera se producirá su marcha del complejo religioso.
Eso sí, esta orden deja vía libre para la llegada a Asturias de la comunidad de San Juan, que no cuenta con presencia en España y que ha recibido alguna oferta más para instalarse en nuestro país, entre ellas una del Arzobispado de Madrid.






