Como parte de este proyecto, en el centro geriátrico de Pumarín, un edificio inaugurada en 1986 que alberga a 510 residentes y más de 300 trabajadores y que todavía tiene pendiente la rehabilitación de dos de sus plantas, Bienestar Social habilitará un aula de informática que podrán utilizar tanto usuarios del centro como vecinos del barrio.
«Este es un centro emblemático, que lleva reformándose desde el año 2000 para adaptarse y actualizarse, con un mobiliario de última generación», señaló Rodríguez, quien hizo hincapié en el hecho de que las nuevas habitaciones sean individuales, «lo que permitirá salvaguardar la intimidad de las personas dependientes».
La responsable de Bienestar Social se refirió también al desarrollo de un Programa de Intervención con Familiares, con el Principado pretende que los usuarios cuenten con el apoyo cercano de sus familias. «Una residencia no es un sitio para que las familias se desentiendan de las personas», concluyó.





