
SUCESO
El edificio tuvo que ser desalojado durante «unos breves momentos», informó el sindicato CSI-CSIF. El camión que surte al edificio de gasóleo para la calefacción se excedió al descargar la sustancia. Derramó demasiada por el tubo conductor y el tanque, con capacidad para cerca de 30.000 litros, rebosó, provocando la inundación.
Dos operarios trabajaron durante toda la mañana y buena parte de la tarde para solventar la situación. Al final de la jornada habían recopilado cerca de 600 litros de combustible. La operación fue complicada. Ante la ausencia de mejores herramientas, los trabajadores tuvieron que recoger el vertido con una bomba manual y meterlo en pequeñas garrafas. El tanque en el que debería introducirse el líquido no entraba por la puerta de la sala de calefacción, y tuvieron que usar mangueras y tubos para facilitar la tarea.
Deficiencias
CSI-CSIF criticó la forma en la que la Administración Periférica del Estado gestionó la actuación. Según explicó, pasado el mediodía aún no se había realizado una evaluación de riesgos ni se habían tomado las medidas necesarias para solventar el problema. Tampoco se sabían las consecuencias del derrame ni el «verdadero alcance» del mismo.
Todo se gestionó de manera «ineficiente y lenta», censuró el sindicato mediante una nota de prensa. Por ello, exigió a la Administración que en futuras ocasiones actúe de forma «diligente, rigurosa y vele por la seguridad y la salud de los trabajadores». Los bomberos acudieron al edificio en torno a las nueve menos cuarto de la mañana, pero no fue necesario que intervinieran, según informó el servicio municipal. A las diez estaban de vuelta.





