
El avión había sido fletado para llevar al equipo, a un grupo de periodistas y de aficionados de regreso al Reino Unido tras un partido de la Copa de Europa contra el Estrella Roja de Belgrado, en la entonces Yugoslavia, y había hecho una parada técnica en la ciudad alemana para repostar. Al principio se culpó al piloto del accidente, en el que murieron 23 de los 44 pasajeros, pero una investigación posterior concluyó que la capa de nieve derretida en la pista había impedido el despegue.
En aquel momento, el Manchester United era el mejor club del Reino Unido. Los conocidos como 'Busby Babes' (Los chicos de Busby) «se desvanecieron, cuando estaban a punto de destronar al Real Madrid de Di Stéfano y de convertirse en el líder de Europa», según su entrenador, Matt Busby.
Este miércoles, a las 15.04 (la hora exacta del accidente), se celebrará una ceremonia en su estadio. La atención se centrará después en el próximo domingo, cuando el Manchester United y el Manchester City se enfrenten en Old Trafford. Ambos equipos han planeado este partido desde hace meses porque, a pesar de la rivalidad, quieren que sea una conmemoración de todo Manchester. Vestirán camisetas diseñadas para la ocasión: los del United, al estilo de las que llevaban sus jugadores en los años cincuenta, mientras que en las de City se leerá «Manchester remembers» (Manchester recuerda).





