Como faltan treinta y un días para las elecciones, todavía el debate electoral puede perderse por esos meandros de las pugnas locales, pero no pasa de ser un mero artificio porque el verdadero protagonismo corresponde a Zapatero y Rajoy que van a estar en Asturias en los días previos al comienzo de la campaña electoral. El otro punto de referencia son los programas, aunque tal como se han formulado las ofertas fiscales cabe ponerse en lo peor, con unas dosis de improvisación y demagogia superiores a todo lo conocido. De Lorenzo y Álvaro Cuesta, cabezas de candidatura del PP y del PSOE, tienen un papel menor, si bien en el caso del PP, dado el interés de Ovidio Sánchez por enrocarse en la presidencia del partido, el resultado de las urnas pueda facilitar u obstaculizar el tránsito de Gabino hacia el liderazgo orgánico.
Álvaro Cuesta debería hacer un esfuerzo por entrar en la batalla electoral, aunque ocho campañas seguidas burocratizan al más entusiasta. No es normal que el peso de los enfrentamientos dialécticos con el PP recaiga en Jesús Gutiérrez o en José Manuel Sariego, que ocupan cargos dentro del PSOE, pero que en esta ocasión no son candidatos a nada.





