«A grandes rasgos, se trata de una figura circular que se traza en el suelo y en la que se inscriben un triángulo, un cuadrado, un sello salomónico y otros signos que tienen por objeto resguardar de los ataques de las potencias malignas evocadas. La antevíspera de llevar a efecto el rito, comenzaréis por ir a cortar una vara de nogal con un cuchillo jamás utilizado, exactamente en el momento en que el sol aparece en el horizonte. Luego, os proveeréis de una piedra imán, dos cirios benditos y dos talismanes. Elegido el lugar, allí tenderéis en el suelo una piel de cabrito virgen que haya sido sacrificado un viernes. Con la piedra imán se trazará sobre la piel del animal el círculo cabalístico, formado por cinco círculos concéntricos y un triángulo. Los talismanes se colocarán debajo de los candelabros que sostienen los cirios benditos, poniendo a los lados tres coronas de verbena, albahaca o flor de saúco cogidas en la noche de San Juan. Con todo ello preparado, y a la hora de las doce en punto de la noche, os colocaréis en medio del triángulo para recitar un conjuro tomado del 'Grimorio del Papa Honorio', cuyas palabras facilitaré al que las desee por el módico precio de 50 euros. Módico puesto que gracias al rito seréis totalmente inmunes a las promesas electorales, al tiempo que oiréis las palabras de los líderes políticos como el que oye llover y con una sonrisa beatífica dibujada en vuestros labios».
A fin de evitar que los interesados hagan un desembolso inútil, preguntéle por su efectividad al profeta Nostramemus, quien se comprometió a contestar un día de estos. Por el mismo precio vaticinó que mañana será otro día. Y ustedes que lo vean... y me lean. Gracias.





