En cuanto al nuevo equipamiento que se suma a la lista negra de la oferta geriátrica gijonesa, éste será clausurado, según fuentes oficiales, «por numerosos motivos: los inspectores encontraron obras en marcha sin licencia, que la titularidad había sido cambiada sin aviso y, además, que las personas que lo están llevando no tienen la titulación necesaria para ello».
Las mismas fuentes precisaron que este mismo centro ya tuvo una amenaza de cierre en 2006, así como denuncias del Ayuntamiento de Gijón por obras sin licencia, expediente que, como ocurriera con Residencial El Parque, no siguió el cauce previsto por motivos desconocidos.
Miembro de AARTE
Se da la circunstancia de que Ángel Gabriel es uno de los centros aglutinados en la Asociación Asturiana de Residencias de la Tercera Edad, la mayoritaria del sector y la que ha enarbolado la bandera de batalla contra los servicios piratas. Su presidenta, Teresa Rodríguez, aseguró a EL COMERCIO que la antigua dirección del centro ahora clausurado «no nos hizo constar que lo hubiera traspasado» y que, de saber «que sólo tiene a tres residentes hubiera sido dado de baja de forma inmediata, ya que en AARTE sólo se permite la integración de residencias de más de diez usuarios, puesto que esta es la cifra mínima para ser considerado centro residencial».





