
Pero la diferencia entre los datos de uno y otro organismo no se limitan solo a la evolución del padrón en 2006, sino que se evidencia en cada cifra que aportan sobre la población del concejo. De esta forma, mientras el instituto considera que el 1 de enero de 2007 residían en Gijón 274.037 personas, el Ayuntamiento elevaba en esa misma fecha la cifra hasta 276.926, esto es, 2.889 vecinos más. Esta divergencia, además, es la mayor registrada desde 2000 y representa un desfase de 1.135 habitantes más que el que existía entre los datos de ambos organismos en 2006 (entonces les separaban 1.754 personas). La tendencia, además, es a aumentar la brecha entre una y otra estadística. En 2005 las cifras tan solo diferían en 1.302 almas.
Las conclusiones que se extraen de uno y otro dato son que, mientras el INE aprecia desde hace dos años un parón e incluso descenso de la población de Gijón, el Ayuntamiento asegura que la expansión ha sido continuada desde 2000 y que, de hecho, entre el 1 de enero de 2007 (última cifra publicada por el INE) y la misma fecha de este año el padrón aumentó su número de registros en 1.316 personas. Así, la población actual del concejo se situaría en 278.242 habitantes, cuatro mil más que los que contó el INE hace un año.
Un organismo rígido
¿Cómo se explican estas diferencias? Según el Ayuntamiento todo se debe a la disparidad de criterios entre las normas de registro de uno y otro organismo. A este respecto, Santiago Martínez Argüelles, concejal delegado de Coordinación Administrativa y Hacienda, señala cuatro motivos principales que han podido motivar este 'desfase' de casi tres mil habitantes.
En primer lugar recuerda que desde que en 1996 el INE detectara un elevado número de personas 'duplicadas', esto es, inscritas en más de un municipio, decidió resolver estos casos atribuyendo la residencia del individuo a uno u otro padrón según su propio criterio, sin esperar a que las gestiones administrativas determinaran su verdadero domicilio. Otro de los factores que afectan a este proceso es la rigidez estadística del INE, que rechaza cualquier movimiento poblacional que no esté perfectamente documentado e identificado. En este sentido, por ejemplo, el instituto rechaza los registros de menores que, por su edad, estuvieran obligados a tener un DNI pero que carecen aún de él o en lo que un cambio de domicilio está mal documentado. El Ayuntamiento, con un criterio más flexible, sí contabiliza todas estas personas. La caducidad de la inscripción de extranjeros sin permiso de residencia permanente o la diferencia de fechas de entrega de datos al INE entre Gijón y otros ayuntamientos son otros factores que contribuyen a la discrepancia.
Argüelles reconoció que «la estadística oficial es la que lleva a cabo el INE», aunque explicó que el Ayuntamiento «pretende que en el futuro se tengan en cuenta también nuestros criterios». El edil señaló que «es una lástima que cada vez tengamos más habitantes y que esto no se vea reflejado en la tendencia estadística», lo que en su opinión perjudica al municipio. «Creemos que nuestros datos se ajustan más a la realidad», aseguró.





